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REPORTAJE: Historia de la Psicodelia. Turn on, tune in, drop out…

Chris Estepa, 20 de Febrero de 2014
Los grupos que marcaron y marcan la historia de la Psicodelia

Se podría decir que todo comenzó en un mugriento sótano ubicado en el número 31 de la londinense calle de Tottenham Court Road. O a lo mejor no, pero es un lugar perfecto para nuestra historia, así que seguiremos por ahí.

 

Uforia

El primer personaje en aparecer es John “Hoppy” Hopkins, que junto a Joe Boyd, decidió lavar la cara a una vieja sala de bailes llamada Blarney Club. Un día antes de Navidad, en 1966, abría sus puertas el “UFO Presents Nite Tripper” o como pasó a ser conocido por todos poco tiempo después, el UFO.

El club comenzaba su andadura ofreciendo música en directo, espectáculos de luces y cine vanguardista. Dos grupos del underground daban sus primeros pasos: Pink Floyd y Soft Machine.
La banda de Syd Barrett aún no había publicado
The Piper At The Gates Of Dawn, pero su popularidad crecía como la espuma y, al poco tiempo, ya buscaban lugares de mayor envergadura para dar sus conciertos.
Robert Wyatt y Kevin Ayers, también sin disco en el mercado, aguantaron un poco más con Hoppy y Joe, convirtiéndose en la “banda residente” del UFO.

 

Probablemente, está todo en la mente

Más allá de los muros del UFO, el mundo entero empezaba a ser consciente de que, en realidad, y parafraseando a Jason Pierce, estamos flotando en el espacio.

En Gran Bretaña, el dentista de los Beatles les echó un poquito de ácido en el café y les cambió para siempre: guardan los trajes en el armario y se pasean por Piccadilly con ropajes coloridos y barbas y bigotes desaliñados; mezclan la maría de Dylancon LSD; cambian el “I Want To Hold Your Hand” por el Libro Tibetano de los Muertos y se van de farra trascendental con el Maharishi Mahesh Yogi.

Sus compadres londinenses por su parte, ya no están interesados en ser “la mejor banda blanca de blues”, y se empiezan a autodenominar “sus Satánicas Majestades”. Brian Jones se fue de excursión a Marruecos a grabar músicos autóctonos y se vistieron de magos bizarros para su disco más psicotrópico.

Además, la escena subterránea de las islas empezaba a dar forma a lo que se acabó llamando rock progresivo: Van der Graaf Generator, Genesis, King Crimson

 

 

Convirtiéndonos en tritones…

Mientras, al otro lado del charco, los tiempos también estaban cambiando: el epicentro del arcoiris multicolor se fijó en el barrio de Haight-Ashbury en San Francisco. Toda la costa oeste bailaba al son de las improvisaciones de Jerry Garcia y sus Grateful Dead.

Jim Morrison apareció poseído por el espíritu de los indios americanos y se puso a cantar sobre serpientes kilométricas hasta las cejas de peyote. Los Byrds se terminaron de cargar el folk, Rickenbaker a cuestas, mientas Hendrix hacía lo propio con el blues y la Velvet Underground con el pop.

Los garajes de Norteamérica se llenaron de melenudos con ganas de ruido lisérgico, reinventando los mitos, despejando las puertas de la percepción. Comenzaba la era psicodélica…

 

 

Un platillo lleno de secretos

Las canciones dejaron de responder al patrón estrofa-puente-estribillo y lo que realmente importaba era la innovación. La experimentación produjo canciones con largos desarrollos instrumentales cargados de efectos y nuevas técnicas de grabación: corta-pega, sintetizadores, feedback, delay,  fuzz… Todo vale. Basta con ver a Roger Waters trasteando con el EMS Synthi AKS en Pompeya como un niño con zapatos nuevos.

Las influencias básicas de blues y rock and roll, se fundieron con los trabajos de compositores vanguardistas como Stockhausen, dando lugar a obras como el Revolution 9 de John Lennon.

Las letras de las canciones también sufrieron una importante transformación; la inocencia y la narración de lo cotidiano, dieron paso a temáticas futuristas ambientadas en nebulosas y planetas distantes, influidos por la guerra de Vietnam y el miedo al holocausto nuclear.
La evasión a nuevos mundos caleidoscópicos y mágicos, fue constante a partir de 1967.

 

En busca del  espacio

El fin del verano del amor no supuso el fin de la era psicodélica ni mucho menos. Cuarenta años después, los sonidos e influencias de Jefferson Airplane, los Doors o 13th Floor Elevators, siguieron vigentes y, de hecho, nunca nos han abandonado.

En los setenta disfrutamos con el “tiranosaurio” de Marc Bolan, la escena prog de Canterbury y el kraut alemán, que vive una segunda juventud actualmente.

Dave Brock y Mick Slattery decidieron expandir sus mentes más allá del blues; fundaron Hawkind, una especie de comuna hippie con la vista puesta en las estrellas. Junto a la bailarina Stacia y unos shows alucinógenos, con espectáculos de luz y performance vanguardistas, reinventaron la escena iniciada en el UFO londinense. Su música, fuertemente influenciada por el sonido de Blue Cheer, estaba cargado de referencias interestelares y efectos de sonido galácticos.

 

 

Somos la resurrección

Los ochenta contaron con grupos como Phish, Spacemen 3 y las escenas de Madchester y Paisley Underground. También las oscuras atmósferas de la música de The Cure y Echo &TheBunnymen, consiguieron transportar a otro mundo a toda una generación.

Una nueva vertiente, emparentada con el sonido Madchester y la música de Stone Roses, es la que iniciaron Primal Scream con Screamadelica (1991, Creation).

La banda de Glasgow aprovechó las texturas house de finales de los ochenta y las mezcló con el pop británico más clásico y las raíces negras. Música bailable con raíces psicodélicas que ha vendido miles de copias.

Los noventa también fueron la época del noise de Sonic Youth, TheJesus& Mary Chain o My Bloody Valentine, el dream pop de Mazzy Star, las influencias orientales de Kula Shaker y el stoner rock.

 

 

Señoras y señores, seguimos flotando en el espacio

Spacemen 3 acabó mutando en Spiritualized, un transbordador espacial perdido en la galaxiacomandado por el inquieto Jason Pierce. Y no sería la única mutación de las islas.

El álbum Standing On The Shoulder Of Giants (2000, Big Brother) nos presentó a unos Oasis renovados, tanto en formación como en estilo. La banda mancunianade los hermanos Gallagher, adalides del Brit Pop más guitarrero, afrontaron el cambio de década con un sonido mucho más maduro, influenciado directamente por la psicodelia sixtie.

Sus discos posteriores, hasta su disolución en 2009, siguieron la estela psych gracias a canciones como “BornOn A Different Cloud” o “Falling Down”.

 

Sueños de fosfeno

A lo largo y ancho del planeta han ido surgiendo festivales dedicados en exclusiva al arte psicodélico. El más famoso, sin duda, es el organizado por los Black Angels en la ciudad tejana de Austin. La banda estadounidense lidera la escena psych actual, con un sonido anclado en los avances de Lou Reed y John Cale bajo la tutela de Warhol.

Junto a los “ángeles”, abanderan el movimiento grupos de cortes muy diversos: Quest For Fire, de Toronto, beben a partes iguales de los primeros discos de Hawkwind y el shoegaze de bandas como Loop.

Main Street Gospel, de Ohio, se acercan a terrenos más country y folk, al igual que el trío de Boston, Quilt; desde Washington D. C., Dead Meadow aportan una visión más ácida del hard rock setentero; en la costa oeste, desde San Francisco, Brian Jonestown Massacre y Wooden Shjips, abren nuevas puertas a un estilo con múltiples ramificaciones; los primeros más centrados en los años sesenta y los segundos, con guiños al krautrock más denso.

 

Las peripecias del robot rosa

Mención aparte merece la banda de Oklahoma Flaming Lips; Wayne Coyne y sus secuaces no tienen bastante con publicar obras propias, cargadas de sonidos lisérgicos, sino que además, tienen como hobby revisar discos clásicos.

Se atrevieron con el Dark Side Of The Moon (2009, Warner Bros.) de Pink Floyd con la ayuda de Henry Rollins y Peaches y ahora están haciendo lo propio con el debut de los Stone Roses.

 

El camaleón curioso

En Europa también tenemos un pequeño genio de 25 años, Jacco Gardner. Oriundo de tierras holandesas, el joven artista ha vuelto a poner de moda las melodías enrevesadas de Syd Barrett, añadiéndole toneladas de pop barroco.
Su paso reciente por nuestro país, ha servido para comprobar que va en serio y que su
Cabinet Of Curiosities (2013, Excelsior Recordings) es el comienzo de una gran carrera.

 

Unas islas con vistas a la Vía Láctea

En el Reino Unido la escena psicodélica empieza a despegar ahora, sobre todo con el esperado debut de Temples. La joven banda de Kettering ha estado en boca de todos desde mucho antes de lanzar su primer álbum. Sun Structures (2014, Heavenly Records) es un cruce de caminos entre la psicodelia más clásica y las nuevas corrientes del estilo.

A Temples les acompañan bandas con raíces más britpoperas como Kasabian, The Coral o los Beady Eye del pequeño Gallagher, mezclando los sonidos de la “invasión británica” con toques más psicodélicos.

 

Sueños apocalípticos

Uno de los bastiones de la psicodelia se encuentra en Oceanía; en Australia encontramos a una de las formaciones clave en el impulso del estilo: Tame Impala. La banda de Perth, liderada por Kevin Parker, saltó a la palestra con el capital Innerspeaker (2010, Modular Recordings), pero fue con Lonerism (2012, Modular Recordings) con el que alcanzaron la cima.

Pond, JagwarMa y los neozelandeses Unknown Mortal Orchestra, aportan color a la escena alternativa de la zona y han conseguido dar el salto a las listas de medio mundo con los sonidos ácidos por bandera.

 

Ropajes de verano

En paralelo a la psicodelia más pura, podemos encontrar una escena enfocada a las pistas de baile. Grupos como MGMT o los veteranos Animal Collective, unen melodías coloristas con arreglos bailables.

El primer álbum de los primeros, Oracular Spectacular (2008, Sony), ha vendido más de un millón de discos y ha conseguido colarse entre los 500 mejores de la historia para la Rolling Stone.

Animal Collective por su parte, añaden infinidad de estilos a su particular sonido: desde influencias folk hasta el noise y el kraut más arriesgados, con un base de electrónica muy particular.

 

Nos están dando muy poca “satisfaction”

En nuestro país, como siempre, la psicodelia se hizo esperar.
El tímido intento por parte de
Formula V acabó degenerando en el pop edulcorado de corte “sixtie” que arrasó la península con grupos como Los Sirex, Los Diablos o Los Brincos.
Sin embargo, un buen puñado de bandas casi desconocidas se dedicó en cuerpo y alma al garage más ácido, versionando temas de Steppenwolf o los Rolling Stones.

No fue hasta la llegada del progresivo andaluz de Triana o Smash, cuando la psicodelia más experimental se coló en las listas de éxitos. En la otra punta del país, en tierras catalanas, una suerte de rock progresivo llegaba de la mano de Atila, Iceberg o Máquina.

 

Nuevos tiempos para la psicodelia

Afortunadamente, la asimilación de estilos y la mezcla con rasgos propios de nuestra tierra, se ha traducido en los últimos años en música de alto nivel.

Los asturianos Manta Ray, con discos como Estratexa (2003, Acuarela) o Torres de electricidad (2006, Acuarela), introdujeron el post-rock en nuestro país.
Viaje a 800, desde Algeciras, adaptaron los sonidos “sabbáticos” uniéndolos al rock andaluz de los setenta. Desde Madrid, Lüger se atreven con el krautrock más hipnótico, mientras Fira Fem meten ruido a base de sintetizadores y texturas psicodélicas.

Española de adopción, chilena de nacimiento, Soledad Vélez escapa por la senda más tradicional del folk, pero aportando detalles propios de la escena ácida de la costa oeste norteamericana. Su disco Run With The Wolves (2013, AbsoluteBeginners) está plagado de sonidos psicodélicos que adornan su peculiar voz.

 

La victoria inevitable sobre las fuerzas del mal

El espíritu de Timothy Leary sigue estando muy presente hoy en día y la herencia ácida de los sesenta vive un nuevo momento de gloria gracias a bandas jóvenes con ganas de experimentación. El abanico de estilos derivados del sonido psicodélico es de lo más variado.

Como diría Hunter S. Thompson, “si sabes mirar, podrás ver el punto hasta donde llegó el agua, ese lugar en el que la ola finalmente rompió y comenzó a retroceder”.

Esta lista resume en unas cuantas canciones lo que fue aquella ola que, después de retroceder, volvió para encharcar las mentes de todos los necesitados de liberación. Escúchala aquí.

 

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