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Jonathan Wilson, el gran infravalorado, lanza nuevo disco

Chris Estepa, 26 de Septiembre de 2013
Su anterior disco, Gentle Spirit, pasó desapercibido

El próximo 14 de octubre sale a la venta uno de los discos más esperados del año. Nos referimos a lo nuevo de Jonathan Wilson. Para aquellos que se estén preguntando quién es este señor, simplemente decir que es el autor de uno de vuestros nuevos discos favoritos, aunque no lo sepáis.
Y es que su anterior obra,
Gentle Spirit (2011, Bella Union), pasó demasiado desapercibida para la calidad de las canciones que encierra en sus casi ochenta minutos de duración.

 

 

Estimado colaborador de la escena norteamericana

Wilson, oriundo de Carolina del Norte y afincado en Los Ángeles, con casi 40 primaveras a sus espaldas, es probablemente uno de los artistas más infravalorados del momento.

Aparece en discos de Father John Misty, Shooter Jennings o Elvis Costello. Ha producido a Chris Robinson, Bonnie “Prince” Billy o a los Dawes. Y lo más importante, es el autor de uno de los mejores discos de la década.

El poco éxito obtenido con el grupo grunge Muscadine, le llevó a encerrarse en el estudio, trabajando para infinidad de artistas como músico de sesión. Sin embargo, poco a poco fue dando forma a un repertorio propio.
En 2007 finalizó el que debería haber sido su primer disco,
Frankie Ray, pero este aún no ha sido publicado de forma oficial.

 

 

Uno de los discos del año en 2011

Unos años después, Wilson aprovechó el poco tiempo libre que le dejaban las giras, colaboraciones, producciones y demás, y se encerró en su estudio Canyonstereo para dar forma al que sería su debut. La publicación del álbum se retrasó varios años, que el artista aprovechó para enviar copias caseras a sus amigos. Para cuando salió Gentle Spirit, el 8 de agosto de 2011, Jonathan ya sabía que calaría hondo.

 

 

Abanico de estilos

El LP se abre con el piano jazzero de “GentleSpirit” y una campestre melodía que parece sacada del Pink Moon de Nick Drake. La canción se construye sobre el piano triste y la voz de Wilson que, poco a poco, nos guían hasta un dulce final liderado por la sección de cuerda. En “Can WeReallyPartyToday?”, Elliott Smith revive por un momento en las cuerdas vocales de Jonathan. Uno de los puntos fuertes del disco, gracias sobre todo a la belleza de la instrumentación de la parte final, en la que el melotrón se convierte en protagonista absoluto.

Con “Desert Raven” llega una de las mejores canciones del disco. La psicodélica introducción da paso a una melodía perfecta. Las influencias de la música sureña se dejan notar más que en cualquier parte del disco, sobre todo en los suaves punteos de guitarra que recorren todo el tema. “Canyon In The Rain” nos devuelve a una veraniega tarde en los campos californianos.

“Natural Rhapsody” encajaría a la perfección en alguno de los últimos discos de los Black Crowes y, más aún, en el repertorio del Brotherhood de Chris Robinson. La base folk de la canción, se llena de color gracias a los teclados psicodélicos y a las guitarras eléctricas que se empeñan en recordarnos aquel “verano del amor”.

 

 

Colaboraciones de lujo

Es precisamente el cantante de los “cuervos”, el que se encarga de los coros en “Ballad Of The Pines”, uno de los temas más clásicos del disco, con ecos de Fairport Convention o del Led Zeppelin III.

Wilson se llena de electricidad y se deja llevar en “TheWay I Feel”, puro pop de manual convertido en una jam cargada de blues. Los sonidos más intimistas llegan en “Don’t Give You rHeart To A Rumbler To A Rumbler” y “Magic Everywhere”, aportando un poco de contraste con respecto al resto de canciones, más cargadas de matices instrumentales.

Mientras “WoeIs Me” nos lleva al San Francisco de finales de los sesenta, “Waters Down” nos traslada a orillas del Mississippi, aunando a partes igualesmúsica de raíces y vanguardia de la Inglaterra de finales de los sesenta.

Pink Floyd tomando el sol a orillas de las pantanosas aguas de Dixieland. Wilson vuelve a conseguir la melodía perfecta en “Rolling Universe”, otro de los temas destacados del álbum. “Valley Of The Silver Man” cierra el álbum en forma de jam cósmica de más de diez minutos cargada de blues psicodélico y torrentes de hammond.

 

Fanfare

En definitiva, un regalo para los oídos que tendrá continuación en unos cuantos días. De momento, ya podemos ver un pequeño adelante en youtube:

Permanezcan atentos.

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