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Crónica concierto: Slim Cessna's Auto Club en Madrid

Noelia Murillo, 10 de Febrero de 2014

Cuando un grupo se encuentra a gusto en un escenario se nota. Y sus oyentes también lo notan. El lugar elegido fue la madrileña sala El Sol, situada en paralelo a la iluminada y transitada Gran Vía de Madrid y la organización corrió a cargo de SON Estrella Galicia.
 

El espectáculo venía a pedir de boca solo por la lectura de su carta de presentación: “La banda ideal para tocar en el bar del fin del mundo”, dijo de ellos el ex líder de Dead Kennedys y propietario del sello en el que han publicado su discografía, Alternative Tentacles. Además, por la gente que se arremolinaba ante las puertas del local, la cosa prometía.


 

Vuelta con fuerza
 

Con gran puntualidad y aspecto serio, los seis miembros de la banda de Denver, Slim Cessna’s Auto Club, se apoderaron del pequeño espacio que habían dedicado exclusivamente para ellos la pasada noche del miércoles 5 de febrero. El motivo de su visita a España fue la presentación de la recopilación de temas en SCAC 102 An Introduction For Young And Old Europe que publicaron el año pasado.
Desde enero del 2012 no visitaban nuestro país, así que no era de extrañar que los allí presentes íbamos a disfrutar del grupo como niños pequeños.


Abrieron su espectáculo con el tema ‘This Land Is our land Redux’ una arrolladora canción que sirvió como buen complemento a todo aquel que comenzó a sumergirse en la música de los de Colorado, con ligeros movimientos de cabeza. 
Se hizo la oscuridad en el escenario y brilló cual aparición espiritual Jay Munly y Slim Cessna. Ambos, se regodeaban en un ambiente tétrico creando lo más propio del rock y algo parecido a un punk de cowboys, ambos formaban una pareja perfecta que mostraba brillantemente la correlación entre camaradas.

Así, el grupo que ya empezaba a sudar, (hacemos especial referencia a Daniel Grandbois o más conocido como Danny Pants, quien a pesar de la poca movilidad de la que puede disponer con el contrabajo, se quitó la camisa tras la primera canción) hizo sudar al resto de los que estábamos allí.
Se debía a la interpretación de temas esenciales como
’Cranston‘ (del álbum Buried behind the barn, 2010) o ‘Americadio’. Más tarde, empezaron a transpirar los vocalistas. Por su parte, Munly, era pura adrenalina en los momentos en los que dejaba a un lado el banjo y llevaba el paso de Slim.


 

Adrenalina, sombras y cerveza
 

De esta manera, la fogosidad que desprendían los artistas, entre ellos, un incansable Todd Moore (The Peeler) que se mostró al pie del cañón desde el minuto cero y Lord Dwight Pentacost, quien dejó muy claro que el Señor está en todas partes, incluso en su guitarra de doble mástil; se puso de manifiesto con ‘Children of the lord’. Nos trasladó a lo más profundo del country norteamericano y de ese que abarca más espacio del que disponían.
Fue entonces cuando los dos cabecillas del grupo decidieron que el escenario se les hacía pequeño, no por la cantidad de integrantes e instrumentos sino por la cualidad de la música y el espectáculo que hizo que muchos de los fotógrafos dejaran a un lado su cámara y se pusieran a bailar como locos.


Así, se bajaron del escenario, se fueron a diferentes partes de la sala, donde sus siluetas (a pesar de los casi dos metros del altura de Slim) se difuminaban entre tanto movimiento de cuello y botellines de cerveza.
Nuestras rodillas se fueron acercando cada vez más rápido al suelo a la vez que los vocalistas bajaban el tono de su voz hasta que, con un grito de guerra, el ruido que nos gustaba volvió y formamos una gran familia en la que el que no se movía debía ser expulsado de su sitio.


 

Corear sudando
 

Ese compañerismo del que hablábamos antes fue constante a lo largo de la hora y media que duró el implacable concierto pero, especialmente, en ‘Magalina Hagalina Boom Boom’, donde Munly y Cessna no solo interactuaron entre ellos sino que lo volvieron a hacer con un público que por momentos echaba de menos tenerles cerca.

Pateamos el suelo y trotamos con los brazos arriba y el pelo en la cara con la comodidad de ‘That Fierce Cow is common sense in a country dress’. Daba igual la letra, todo se ceñía a cantar como nunca unas canciones que en directo ganan peso y consistencia.

 

La soberbia que había caracterizado a la también integrante de The Denver Broncos UK, Rebecca Vera, se mantuvo intocable hasta ya pasada la hora de espectáculo, donde arrancó con fuerza y media sonrisa con ‘Pine Box’, del álbum que ha cumplido 14 años, Always Say please and Thank you. El teclado era indispensable para la introducción de un estribillo coreado y bailado hasta la saciedad.

Para sonrisas las de Danny Pants, que con su aspecto de tejano típico iluminaba un escenario  que, en ocasiones, tocaba lo religioso y lo gótico, como en ‘Jesus is in my body- My body has left me down’. Cual predicador, Slim Cessna alzaba la palma de su mano y Jay Munly parecía sufrir un ataque de apoplejía con tales movimientos que enganchaban y más de uno imitó.
En definitiva, algo para recordar y revivir. Un tesoro que, a pesar de su calidad, conocimos de cerca unos cuantos y esperamos volver a respirar su áspero gothabilly.

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