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Crónica concierto: The Sadies en Madrid

Noelia Murillo, 02 de Febrero de 2014

Tal y como anunciaron en su cuenta oficial de Twitter, The Sadies fueron puntuales. Sin haber presenciado una gran cola de personas a la entrada de la sala Shoko de Madrid la noche del pasado miércoles 29, el espacio se llenó en menos de diez minutos y a las 21.15 en punto empezaron su espectáculo, organizado por SON Estrella Galicia.


Lo hicieron con una de sus más conocidas y la que encabeza la lista de canciones de su último álbum Internal Songs, editado el año pasado. Hablamos de ‘The first 5 minutes’, un tema muy rockero con influencias setenteras, que hizo de primer plato para todo lo que venía detrás, que no fue poco.


Folk a coros

Los cuatro miembros de la banda canadiense se colocaron al escenario con delicadeza y separación. Ataviados con trajes muy tejanos casi iguales pero, a la vez muy distintos y personales, comenzaron un repertorio que con el paso de los minutos hicieron vibrar a algunos de sus espectadores, que no solo se limitaron a mover un pie.
Bueno, hay que decir que en un principio eran cuatro contados los que hacían pequeños gestos con la cabeza. Más tarde, con la interpretación de canciones más dinámicas, más folk, 
"Dallas Good", "Travis Good", "Sean Dean" y "Mike Belitsky" consiguieron los coros de un público que había comenzado bastante reacio.


Principalmente, los artistas se centraron en este último álbum (momentazo con ‘STORY 19’ para todo aquel que le guste lo tranquilo y preciso) pero no dejaron de faltar algunas de las más esperadas por el público como ‘Anna Leigh’, del New Seasons (2007).


Sin un momento de descanso, los de Toronto siguieron el espectáculo con ‘The Very Beginning’, cuyo principio hace reminiscencia a la especial ‘Sweet Home Alabama’ de Lynyrd Skynyrd.

Si hay algo que llamó especialmente la atención fue el momento instrumental que echaba la vista al pasado (incluso, si se puede decir, al cine western de Sergio Leone) en el que los hermanos Good a base vocales (a Travis se le llenaba la boca de “a” y a Dallas, de “o” y “u”) ponían voz a un tema que, sin letra, gustó mucho a los allí presentes. Esencialmente, la cara de Travis.

 

El violín de The Sadies

Otro de los puntos más álgidos de la noche fue el arranque violinístico de Travis Good, si es que acaso lo que hizo podía tener algún nombre. El músico, que ya había mostrado a su público que era el más movido y dinámico (al contrario que su hermano, quien se mostró distante, comportamiento que se contrarrestaba con la multitud de agradecimientos que dedicó a los colaboradores del evento), tocó de forma muy entusiasta el instrumento de manera que casi parecía formar parte de él mismo.

Y eso el público lo notó, puesto que ‘Higher Power’ fue uno de los temas más aplaudido de la actuación, que tuvo una duración de casi dos horas.

Vino entonces el momento en el que Dallas pidió por favor a los técnicos de iluminación que consideraran mejor las luces que daban juego a su actuación, ya que les estaban molestando un poco. El caso del hielo seco fue similar, ya que había muchas ocasiones en las que el batería, Mike Belitsky, era nulo, invisible.


Inagotables

Poco a poco, estos incansables músicos no pudieron disimular el sudor que les provocaba crear un espectáculo tan fuerte e intenso.

Así, se pudieron ver las diferencias entre los miembros del grupo: un Dallas Good que cada vez quebraba más su voz, un Travis Good que cada vez estaba más despeinado y desbocado, un Sean Dean que, para la poca movilidad que podía proporcionarle el violonchelo estuvo impecable de principio a fin; y un incansable Mike Belitsky que podía verse en todo su esplendor.

De repente, este esplendor dejó de verse, y no fue porque The Sadies acabaran su concierto, sino porque, por lo que parece, debido a fallos del técnico de iluminación, dejó de verse con claridad a los artistas. Ello no impidió que siguieran desmelenándose como solo ellos podían hacerlo.

Hay que reconocer que en directo no tienen nada que ver con el propio disco. Lo transforman y lo rejuvenecen de tal manera que, no solo suena mejor sino que se hace más corto.
En suma, un concierto de los que no se olvidan y un grupo que, a pesar de sus cerca de veinte años de trayectoria profesional, siguen sorprendiendo en directo y sumando seguidores que aman el country, el folk y el rock desde el momento en el que ponen un pie en el escenario.

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